Edición 408 Año 7; Chihuahua, Chih. México Fundador: Javier Salinas †, Gerente General: C.P. Irene Quintana

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La adicción a los videojuegos: Una enfermedad a tener en cuenta

Todos los que escribimos, leemos o nos interesamos por el mundo de los videojuegos sentimos una verdadera atracción sobre ellos, al igual que por sus plataformas y compañías desarrolladoras.

Jugar es algo muy saludable y permite tanto evadirnos como distraernos del posible estrés acumulado. Sin lugar a dudas, para todos nosotros es algo bueno. Sin embargo, el hilo que separa el vicio de la adicción es muy fino, y de romperse se puede caer fácilmente a una trampa calificada por muchos médicos como enfermedad.


El juego fue creado para entretener y divertir a las masas, con tal de distanciar la mente de la realidad y permitir una desconexión de nuestros quehaceres, preocupaciones y obligaciones. Como todo en la vida, debemos aprovechar y disfrutar de las cosas que nos gustan en su justa medida, teniendo claro que los abusos son capaces de pasar factura. Estos abusos, en el sector de videojuegos que nos ocupa, pueden llegar a saturar nuestra mente creando una distorsión de la realidad que se apoderará de nosotros si no somos capaces de frenar las horas de juego diarias.
El juego, como vicio

Seguro que todos los gamers tenemos algún videojuego al que le hemos dedicado incontables horas diarias a lo largo de distintas semanas. De antemano, es una actitud perjudiciosa ya que automáticamente, dejamos de ser quienes controlamos el juego a ser controlados por el ansia de jugarlo.

Pese a ello, al finalizarlo salimos de esa burbuja por la que sentíamos tanta atracción y volvemos rápidamente a poner los pies sobre el suelo. Debemos ir con cuidado ya que hemos sido tentados por la adicción, aunque el vicio nunca será malo hasta que no caigamos en la trampa oscura que se esconde al final del túnel.

El daño de los juegos online. El mayor exponente a la adicción.
Sin duda alguna, estos juegos están potenciando el vicio descontrolado y sin medida de muchos jugadores alrededor del mundo. Los más perjudiciales en este campo son los juegos de rol. Su gran atracción, motivación de autosuperación y la posibilidad de competir con millones de usuarios fomentan una adicción que puede llegar a ser preocupante, convirtiéndose incluso en una enfermedad.
Hoy día es muy fácil acceder a ellos, encontrando incluso juegos de rol gratis por la red compatibles con distintos sistemas operativos. Por ello, es aconsejable autolimitarse los tiempos que pasamos delante de las pantallas o dictaminar a nuestros hijos durante qué horas podrán jugar a lo largo de la semana, fomentando esta actividad cuando finalicen sus deberes escolares.

Graves consecuencias
Como decimos, la adicción puede superarnos hasta llegar a convertirse en una enfermedad. No es algo que afirme un servidor, sino que es una realidad expresada por distintos médicos que comprueban cambios en la psicología de los afectados.

Estos jugadores que pasan horas ante sus ordenadores o consolas, se mantienen en una fuerte tensión constante, volcando cada uno de sus sentidos en la causa que les ocupa. Esto conlleva una fuerte fatiga mental que puede llegar a declinarse en cuadros depresivos y/o de ansiedad. Estas mismas personas, una vez apartadas de sus máquinas, distan vagamente la realidad del juego y, mayoritariamente, presentan claros síntomas de agresividad.

Pero no sólo nos encontramos con una controversia mental, sino que también puede haber daños físicos tales como tendinitis, dolores oculares o de cabeza por culpa de los largos tiempos que se emplean en el juego.

Detectar la adicción a tiempo
No hay ningún barómetro que mida a ciencia cierta cual es el límite que dictamine el inicio a la adicción, sin embargo podemos distinguirlo cuando apreciamos un aumento en las horas de juego y el constante deseo de dejar de hacer cualquier actividad, ya sea lucrativa o laboral, con el único fin de plantarnos delante de la consola.

Si se llega a este extremo, deberemos intentar evitar el juego por voluntad propia y de no poder, pedir ayuda a gente especializada que nos aparte del problema. Pensemos que habitualmente, la persona enganchada no admite estarlo, y generalmente niega que esto sea un problema afirmando dejarlo cuando él precise. El trabajo es hacerle ver la realidad o que nos la hagan ver a nosotros, si somos los que no percibimos la adicción.
Por norma general, el juego no es malo al igual que no lo es sentir ganas de jugar. Es una evasión de nuestra vida real y una forma de divertirnos. Podemos mantener una atracción hacia ellos siempre que sepamos controlar nuestros límites y seamos conscientes de las repercusiones que puede tener hacia nuestra persona.

Por contra, la adicción no deja de ser un problema, y más cuando no somos conscientes de que hemos sobrepasado los límites. La forma de controlar este problema es ocuparse con actividades productivas que puedan sustituir plazos de tiempo delante de la tele, ya sea lectura o el deporte, entre otras muchas cosas. Lo importante y adecuado es buscar una solución.

Publicado el día LUNES 13/Noviembre/2017


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