Edición 173 Año 10; Chihuahua, Chih. México Fundador: Javier Salinas †, Gerente General: C.P. Irene Quintana

Estrés financiero, un problema más allá de la ‘cuesta de enero’

En 2005, el psicólogo británico Cliff Arnall propuso como “día más triste del año” el tercer lunes de enero, basándose en una fórmula que sirvió como eslogan para que una agencia de viajes lo utilizase en su campaña publicitaria. Según Fernando Miralles, profesor de Psicología de la Universidad CEU San Pablo (Madrid), uno de los factores en los que se pudo basar Arnall es la falta de dinero o la también llamada “cuesta de enero”.

Por todos es sabido que hay épocas del año en las que se pueden tener más gastos, como las Navidades -con más salidas de cenas y comidas con familia y amigos, regalos y una cesta de la compra más abundante y costosa- o las rebajas y el periodo de vacaciones de verano. “La clave para evitar el estrés financiero es previamente calcular el presupuesto de gastos que puedo tener para verdaderamente disfrutar de ello, porque unos gastos por encima de lo que nos podemos permitir generará a medio y largo plazo preocupación, angustia, y desánimo. Además, tratar de ahorrar todos los meses para poder hacer este extra en las fechas señaladas será de gran ayuda”, explica Patricia Sánchez Merino, psicóloga de Centro TAP Tratamiento Avanzado Psicológico.

El estrés es la “enfermedad” más frecuente de nuestra sociedad, y esta situación de preocupación, angustia o incertidumbre se presenta también en el área económica o financiera de las personas. Muchas se preguntan ¿Cómo podré llegar a fin de mes o hacer frente a la reparación de mi coche? o hacen las siguientes afirmaciones: No puedo ahorrar o No puedo independizarme porque no tengo los ingresos suficientes.

Según la psicóloga de Centro TAP, “una difícil situación financiera puede afectar enormemente a la salud mental de los individuos. La falta de solvencia o estabilidad económica puede ser una preocupación constante, provocando baja productividad o concentración, desmotivación, rumiación constante con cómo podré salir de la situación, e incluso absentismo laboral o bajas médicas. De manera que las empresas tienen la posibilidad de detectar si sus empleados están pasando por algo así para paliar o evitar que sus trabajadores pasen por esta situación crítica. Muchas veces la razón de este estrés financiero puede ser la gestión económica de la persona, como gastos inesperados que surgen o endeudamiento excesivo, pero en otros casos pueden ser salarios bajos incluso en trabajos altamente cualificados”.

Como en cualquier situación de estrés, las consecuencias para la salud pueden ser desde dificultades para dormir, tanto a la hora de conciliar el sueño como para mantenerlo; sensación de ahogo; taquicardias; sudoración; agotamiento o tensión muscular… Muchas veces la persona presenta problemas digestivos o se complican si los tenía previamente.

En muchos casos las bajas laborales están relacionadas con esto. Por supuesto, también puede reducirse en la persona su capacidad de atención y concentración, la motivación por el trabajo, la eficiencia en las tareas del día a día o su habilidad para resolver problemas de manera eficaz. La persona puede además mostrarse apática, poco comunicativa y constantemente cansada.

Tipos de pacientes con estrés financiero
Las casuísticas que presentan estrés financiero y que acuden a la consulta del psicólogo son variadas. En algunos casos son jóvenes con ganas de independizarse a quienes su situación financiera no se lo permite. El coste de la vida es elevado y los salarios restringidos, por lo que tienen que permanecer en el domicilio familiar más tiempo del deseado. En otros casos son familias en las que uno de los miembros está sin empleo. Hay casos en los que la ayuda económica a un familiar que lo necesita supone un coste añadido en el presupuesto mensual. También puede darse el caso de que la persona se encuentre “ahogada” por algún préstamo, en ocasiones incluso puede haberse debido a una mala gestión de sus finanzas con personas que tienen más gastos que ingresos.

“En cualquiera de estos casos lo que vemos en el paciente a nivel emocional es un conjunto de síntomas como preocupación, tristeza, irritabilidad, culpa, o desánimo, y todo esto acaba afectando también a sus relaciones con los demás, tanto en el área familiar como social, y a su autoestima”, resume Sánchez Merino.

¿Hay casos relacionados con adicción a las compras?
En ocasiones, la mala gestión económica está en la base del problema, y puede estar provocada por una adicción a las compras, al juego o algún tipo de droga. La dificultad añadida es que la persona puede estar incurriendo en solicitar préstamos a bancos, financieras o familiares/amigos para subsanar las deudas, y la bola de endeudamiento se hace cada vez más grande.

La experta de Centro TAP advierte que “se va generando un sentimiento de culpa de fondo que acaba deteriorando enormemente la autoestima de la persona. Muchas veces no se pide ayuda ni se habla de ello por miedo a ser juzgado, por lo que la situación se alarga mucho en el tiempo ya que la persona no sabe ponerle freno a la situación por sí misma y el entorno no está siendo consciente de ello y no puede apoyarla”.

El estrés financiero se puede tratar y prevenir
Para Sánchez Merino, la clave es la evaluación de la situación. “La persona tiene que, en primer lugar, identificar en el momento presente qué le está pasando, ver si tiene estrés financiero mediante la observación de los síntomas. En la mayoría de los casos lo difícil es identificar que estamos teniendo estrés. En segundo lugar, valorar la situación, cuál es el motivo del estrés financiero. En tercer lugar, analizar los recursos que tiene, cuáles son los costes mensuales y cuál es su salud financiera. En último lugar, identificar qué gastos serían prescindibles y cuáles no, y a partir de ahí estudiar los posibles ajustes. Podemos ayudar en consulta a analizar todos estos aspectos, empezando por la identificación del estrés, y valorar con el paciente dónde se pueden hacer dichos ajustes. Cuando la persona está incurriendo en gastos innecesarios, la clave será entender qué función cumple esta conducta, puesto que en muchos casos se trata de una manera de encontrar bienestar a corto plazo con el fin de cubrir una serie de carencias emocionales”.

La comunicación es también una pieza esencial en estos procesos. Muchas personas no comunican esta situación de estrés al entorno, por lo que a la situación de malestar en sí que origina el estrés financiero tendríamos que añadir el sufrimiento que se tiene por no estar siendo sinceros o por no poder desahogarse hablando de lo que ocurre. Ocultar un problema financiero al entorno añade más estrés y culpa por no estar poniendo en conocimiento de otros la dificultad de la situación.

En términos generales, señala la psicóloga, “será necesario ajustar nuestro nivel de vida a nuestros ingresos, y no viceversa; es decir, no aspirar a tener los ingresos de la vida deseada. Si aprendemos a disfrutar de lo que tenemos ahora, sin fijarnos en aquello que no tenemos, nos encontraremos mucho más satisfechos y no sufriremos estrés financiero”.

Publicado el día JUEVES 12/Marzo/2020


    Beneficios Fiscales Beneficios Fiscales Beneficios Fiscales Beneficios Fiscales Beneficios Fiscales Beneficios Fiscales Beneficios Fiscales Beneficios Fiscales Beneficios Fiscales Beneficios Fiscales

    Curiosidades

    Empresarial

    Tecnología

    Deportes

    Espectáculos

    Inters

    Cartelera

    Local

    Nacional

    Internacional

MULTIMEDIA