El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su deseo de reunirse “pronto” con Donald Trump, en medio de la peor crisis bilateral en año
La tensión entre ambos países se disparó tras la imposición de aranceles del 50% por parte de Estados Unidos a productos brasileños – una medida que Brasil considera injusta dado el superávit comercial que mantiene Washington.
A esto se suma el respaldo de Trump al expresidente Jair Bolsonaro, recientemente condenado por intento de golpe de Estado. Brasil ha rechazado rotundamente la presión estadounidense y ha insistido en que no discutirá asuntos internos con ninguna potencia extranjera.
Lula, quien participó en la Asamblea General de la ONU, mostró interés en explicarle personalmente a Trump que sus decisiones podrían haberse basado en información errónea. “Cuando tenga los datos correctos, puede cambiar de postura”, dijo.
Mientras tanto, sectores del Gobierno brasileño contemplan opciones como un encuentro telefónico o incluso una reunión informal en Mar-a-Lago -, aunque persiste el temor a que Trump utilice el encuentro con fines políticos, como ocurrió en su momento con el presidente ucraniano Zelenski.
A pesar de sus diferencias ideológicas (Lula defendió el multilateralismo y el medio ambiente, mientras Trump criticó duramente a la ONU y negó el cambio climático), ambos líderes compartieron un breve y cordial primer contacto en Nueva York.







