Edición 292 Año 11; Chihuahua, Chih. México Fundador: Javier Salinas †, Gerente General: C.P. Irene Quintana

Tortugas de especies diferentes se están cruzando entre sí para no extinguirse

En Brasil, entre el 30 y el 40% de las hembras de tortuga carey son en realidad híbridos de primera generación resultado de cruces con tortugas bobas; el riesgo de extinción está detrás

Las tortugas marinas son reptiles que llevan más de cien millones de años poblando los océanos, y son fundamentales para su conservación. Sin embargo, su población no deja de disminuir en todo el mundo. De las siete especies que existen, seis están amenazadas.

La lista Roja de La Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica a las tortugas carey y bastarda como “en peligro crítico”, a la tortuga verde “en peligro”, mientras que las tortugas laúd, boba y olivácea son calificadas de “vulnerables”.

Los científicos han descubierto que una gran cantidad de tortugas de carey de Bahía, en Brasil, se están cruzando con las tortugas bobas, una especie que está separada genéticamente de ellas más de 60 millones de años. Es equivalente a que los seres humanos tuvieran sexo con lémures y el resultado fueran híbridos lémur-humano.

¿TENEMOS ALGO QUE VER LOS HUMANOS CON ESTOS CRUCES ENTRE TORTUGAS?
Las tortugas marinas enfrentan diversos riesgos, ya desde el nido, y a lo largo de toda su vida, en el caso de que lleguen a adultas. La mayoría de estas amenazas son consecuencia de la acción humana.

Los peligros van desde la urbanización y el turismo de las playas donde anidan las hembras, a las artes de pesca en las que se enredan, los golpes contra barcos, la caza furtiva para traficar con su carne, huevos y caparazón, la contaminación de los mares y el cambio climático.

El descenso en la población de tortugas marinas por estos motivos puede ser el causante (o uno de los causantes) de este fenómeno de hibridación. Al menos, esto es lo que está tratando de averiguar el proyecto TurtleHyb, financiado por la Unión Europea.

La hibridación es relativamente habitual en el reino animal y en el vegetal, y ha sido muy importante en la evolución de las especies, ya que puede llevar a la formación de nuevas especies, o a la extinción de otras.

La doctora Sibelle Torres Vilaça, genetista de poblaciones que participa en el proyecto, explica que la hibridación es muy rara entre especies que divergieron hace tanto tiempo. Torres Vilaça aventura que es posible que la disminución de la población de tortugas carey, menos numerosas en Bahía, haya supuesto a su vez un número menor de parejas de su propia especie, y haya favorecido el cruce con las tortugas bobas. Es decir, el peligro de extinción por la acción humana las ha empujado a la hibridación.

LA HIBRIDACIÓN PUEDE TENER CONSECUENCIAS PARA LA SUPERVIVENCIA DE LAS ESPECIES
Estos híbridos de tortuga pueden producir una descendencia viable de segunda generación al cruzarse, o «retrocruzarse» (cruce de un descendiente híbrido de primera generación con uno de los padres o con un genotipo idéntico al paterno) con miembros de cualquiera de las especies parentales.

La repetición de estos cruces podría afectar a la reproducción y a la supervivencia de estas especies en el futuro. El proyecto TurtleHyb no ha observado de momento adultos de segunda generación ni híbridos de tercera generación. Esto puede sugerir que en esta fase su viabilidad se vea afectada, a causa de la recombinación de genes en especies tan lejanas.

Otra posibilidad para explicar la ausencia de adultos de segunda generación es que la hibridación sea demasiado reciente para ver los resultados, o puede que exista alguna incompatibilidad genómica que haga que las crías producto de retrocruzamientos no sobrevivan hasta la edad adulta.

Las tortugas marinas viven más de 50 años, y pasan la mayor parte de su vida en el mar (las hembras solo salen del agua para desovar y los machos nunca la abandonan), lo que dificulta la observación de estos eventos.

Por ello, TurtleHyb está llevando a cabo un análisis de los genomas completos de las dos especies y de los híbridos, que les permitirá esclarecer los eventos de hibridación en el pasado y sus efectos en cadena para deducir las posibles consecuencias de este comportamiento.

Los integrantes del proyecto TurtleHyb están estudiando el ADN mitocondrial y el nuclear de los tres tipos de especímenes. A partir del genoma nuclear, pueden averiguar si un híbrido es de primera generación o un retrocruzamiento, se pueden trazar eventos de hibridación más antiguos, y también buscar genes que puedan haber sido heredados de estos eventos.

Estas averiguaciones podrían aclarar si la hibridación ha sido recurrente en la historia de las tortugas, así como si realmente les ha otorgado alguna ventaja para su supervivencia gracias a la importación de genes beneficiosos.

¿PUEDEN LAS DOS ESPECIES SER COMPATIBLES?
Una investigación, centrada en el ADN mitocondrial y los marcadores genéticos de las tortugas, llevada a cabo en el archipiélago de Abrolhos, donde las tortugas de carey y las bobas también se cruzan, apunta a que los híbridos están en desventaja reproductiva, ya que sólo una cuarta parte de sus huevos producían crías vivas, en comparación con más de la mitad que eclosionan de las razas puras.

La doctora Camila Junqueira Mazzoni, una de las autoras de la investigación, piensa que, aunque es pronto para saberlo, en este caso la hibridación no parece beneficiosa, dado el tiempo transcurrido desde que las dos especies se separaron.

Aun así, explica que las tortugas han evolucionado más lentamente que otros vertebrados, por lo que podrían seguir siendo compatibles durante mucho más tiempo. Por tanto, cabe la posibilidad de que puedan importar beneficios de la otra especie pese a su lejanía genética.

EL SEXO DE LAS TORTUGAS MARINAS DEPENDE DE LA TEMPERATURA DEL NIDO
El cambio climático está relacionado también con el descenso en el número de tortugas en todo el mundo.

En los nidos, la temperatura de la arena determina el sexo de las crías. Cuando la temperatura es más baja de lo habitual, nacen más machos, y más hembras cuando la temperatura sube. El aumento global de las temperaturas está provocando asimetrías en las poblaciones de tortugas, con proporciones mucho más altas de hembras que de machos.

De hecho, un estudio de 2018 comprobó que las tortugas verdes procedentes de las playas de anidación más cálidas del norte de la Gran Barrera de Coral eran mayoritariamente hembras en una alarmante proporción: 99,1% de las jóvenes, 99,8% de las subadultas y 86,8% de las tortugas adultas.

Los resultados del estudio combinados con los datos de temperatura mostraron que las colonias de tortugas verdes del norte de la Gran Barrera han estado produciendo casi exclusivamente hembras durante más de dos décadas. De seguir con este aumento de las temperaturas, en un futuro no muy lejano podría producirse una feminización completa de estas colonias.

EL CAMBIO CLIMÁTICO SUPONE OTROS PELIGROS
Además, el cambio climático provoca más fenómenos meteorológicos violentos, que pueden erosionar más las playas, poniendo en peligro las zonas de anidación.

El calentamiento del planeta también está fundiendo los casquetes polares y haciendo que suba el nivel del mar, y unos pocos centímetros de subida ya suponen mermas en las zonas de desove.

Otro efecto del cambio climático es el cambio en las corrientes oceánicas, que podrían obligar a las tortugas a cambiar sus rutas de migración y, con éstas, las zonas de anidación. No hay que olvidar que las hembras vuelven a las playas donde nacieron para hacer sus nidos y desovar.

Publicado el día MIRCOLES 26/Mayo/2021


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