El nuevo gobierno de la derechista Keiko Fujimori anunció el viernes (31.07.2026) que Perú avanza hacia su incorporación al Escudo de las Américas, la alianza conservadora liderada por el presidente estadounidense Donald Trump para combatir al crimen transnacional.
“Continuaremos los avances alcanzados con (….) nuestra incorporación al Escudo de las Américas”, dijo el canciller Carlos Espá ante diplomáticos locales y la prensa, en una ceremonia de inauguración de su gestión en la sede de la Cancillería, en Lima.
Resaltó que una de sus prioridades será “la lucha frontal contra la inseguridad ciudadana y la corrupción”. “Profundizaremos nuestras excelentes relaciones con Estados Unidos, un socio, aliado y amigo estratégico”, agregó.
Perú atraviesa su peor crisis de seguridad desde su conflicto armado interno (1980-2000).
De 1.000 homicidios en 2018, la cifra se disparó a 2.600 el año pasado. En tanto, las denuncias por extorsión, uno de los delitos que más golpea a los peruanos, pasaron de 3.200 a 26.500 en el mismo período.
Fujimori, que prometió un gobierno de mano dura contra el crimen, expresó antes de asumir el martes su deseo de ingresar a la iniciativa regional impulsada por Washington.
El canciller, un exfuncionario en la embajada de Estados Unidos en Lima, destacó que Perú va a “fortalecer la cooperación con los países vecinos y con (…) socios, aliados y amigos para combatir la criminalidad”.
El país sudamericano de 34 millones de habitantes es uno de los principales productores mundiales de cocaína y en su territorio operan bandas de narcotráfico internacionales.
A la cumbre inaugural convocada por Trump en Florida en marzo asistieron 11 mandatarios de países del continente: de Argentina, Javier Milei; de Bolivia, Rodrigo Paz; de Costa Rica, Rodrigo Chaves; de Ecuador, Daniel Noboa; de El Salvador, Nayib Bukele; de Guyana, Irfaan Ali; y de Honduras, Nasry Asfura.
También participaron los mandatarios de Panamá; José Raúl Mulino; de Paraguay, Santiago Peña; y de República Dominicana, Luis Abinader, así como el actual presidente de Chile, José Antonio Kast, que en ese momento todavía no había asumido el mando.







