El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó a sus embajadores en países de América Latina rastrear crímenes “derivados de la migración masiva”, lo que implica presión a las políticas migratorias de los gobiernos de dichos países.
El Departamento de Estado de EE.UU. explicó que solicitó a sus representaciones diplomáticas analizar medidas gubernamentales que priorizan a personas migrantes por encima de los ciudadanos o debilitan el control fronterizo.
Las autoridades de EE.UU. señalan que la migración masiva y polleros provocaron graves afectaciones antes de que Trump mandara el reforzamiento de la seguridad fronteriza.
El presunto objetivo es impulsar una respuesta coordinada ante organizaciones criminales transnacionales que, además de facilitar la migración irregular, estarían involucradas en delitos graves como trata de personas, explotación laboral, abuso y tráfico de drogas.
Desde su llegada, Trump endureció las medidas migratorias con miles de deportaciones y nuevas restricciones, totales o parciales para ingresar a Estados Unidos desde casi 40 países.
El Departamento de Seguridad destacó que este año se efectuaron 605 mil deportaciones y asegura que hubo una salida voluntaria de 1.9 millones de personas indocumentadas.







